martes, 21 de julio de 2009

Los cambios del espectro radioeléctrico

(El Observatorio Global de Medios, Capítulo Venezuela / Maryclen Stelling
Coordinadora General) Ante los anuncios oficiales relativos a una posible modificación del estatus vigente de los medios radioeléctricos, el Observatorio Global de Medios de Venezuela cree oportuno plantear ante la opinión pública lo siguiente:
1.- El Observatorio considera necesario recordar que las ondas radioeléctricas son patrimonio de la Humanidad, administradas por cada Estado, en consecuencia, ningún particular puede ser propietario de una frecuencia, pues solo tiene derecho a usufructuar una concesión otorgada por el Estado. El uso de las ondas radioeléctricas es para la nación en su totalidad y corresponde al Estado tomar las medidas administrativas acorde con los marcos legales establecidos.
2.- En el caso venezolano, no solo es procedente sino necesario democratizar el uso de ese bien público, mediante una redistribución de frecuencias y licencias, que permita una distribución equitativa entre el sector estatal, el privado y el espacio público. Asimismo, es necesario establecer una vigilancia de su uso a través de un marco regulatorio que garantice el uso democrático de los mismos.

3.- Tanto el sector mediático privado con fines de lucro, como el sector estatal deben obtener cada uno una tercera parte de las frecuencias existentes. La otra tercera parte debe otorgársele al llamado espacio público, conformado por sectores universitarios, educativos,culturales, comunitarios, organizaciones sindicales, indígenas, afrodescendientes, como también a grupos urbanos organizados que garanticen el uso de esos medios concebidos como servicio público. El fin último de la democratización es lograr la participación de todos los ciudadanos.El Observatorio alerta que hoy existen muchas emisoras radiales y algunas televisivas clasificadas como "comunitarias" que no representan ni son voz de las comunidades.
4.- El otorgamiento de las licencias para el uso del espectro radioeléctrico en todas sus variantes, realizado durante la llamada “Cuarta República”, tuvo casi exclusivamente el fin de lucro. Con los cambios socio-políticos de los últimos 10 años, a ese fin inicial, en la mayoría de los casos, se agregó y, a veces en forma casi exclusiva, un objetivo político que en determinadas circunstancias asumió características subversivas contra el poder constitucionalmente constituido. Por esa razón, el Observatorio considera que no es suficiente realizar una nueva redistribución de las licencias efectivamente democtática . Es necesario tener presente que la cartelización de los medios privados venezolanos no se basa tanto en el régimen de transmisión (redes) como en la difusión unívoca de mensajes. De allí la necesidad de establecer un marco regulatorio preciso que, en ningún caso, debería atentar contra la libertad de expresión, principio considerado como el valor absoluto en un sistema democrático.
5.- El Observatorio recomienda que, en los nuevos marcos legales, se tome en consideración que la producción nacional independiente de contenidos debe realizarse con el fomento del Estado, de acuerdo a un plan nacional que garantice su pluralidad y diversidad. Asimismo, ese nuevo marco legal debe garantizar plena independencia al llamado sector público de medios, no solo de los grandes sectores empresariales sino también del sector oficial.
6.- En la elaboración de ese marco regulatorio del funcionamiento de los medios radioeléctricos, que debe ser debatido ampliamente por comunicadores, empresarios, parlamentarios, académicos, funcionarios, movimientos sociales y usuarios, es necesario partir de la normativa legal ya existente: Constitución Nacional, Código Penal y las Normas Éticas de los periodistas.

Maryclen Stelling
Coordinadora General

domingo, 17 de mayo de 2009

El credo de Aquiles Nazoa

(Aquiles Nazoa) Creo en Pablo Neruda, todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creo en Charlie Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones, que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo, pero que cada día resucita en el corazón de los hombres.
Creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable.
Creo en el amolador que vive de fabricar estrellas de oro con su rueda maravillosa.
Creo en la cualidad aérea del ser humano, configurada en el recuerdo de Isadora Duncan abatiéndose como una purísima paloma herida bajo el cielo del mediterráneo.
Creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente debajo de la almohada de mi niñez. Creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música, yo que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la Pavana de Fauré, salir liberada y radiante de la dulce Eurídice del infierno de mi alma.
Creo en Rainer María Rilke héroe de la lucha del hombre por la belleza, que sacrificó su vida por el acto de cortar una rosa para una mujer.
Creo en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia.
Creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar.
Creo en un barco esbelto y distantísimo que salió hace un siglo al encuentro de la aurora; su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles, junto a sus sienes un resplandor de estrellas.
Creo en el perro de Ulises, en el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas, en el loro de Robinson Crusoe.
Creo en los ratoncitos que tiraron del coche de la Cenicienta, en Beralfiro el caballo de Rolando, y en las abejas que laboran en su colmena dentro del corazón de Martín Tinajero.
Creo en la amistad como el invento más bello del hombre.
Creo en los poderes creadores del pueblo.
Creo en la poesía y en fin, creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama. Aquiles Nazoa

viernes, 8 de mayo de 2009

"Yo quiero comprometer y que me comprometan"

Entrevista a Veruscka Cavallaro, periodista venezolana y productora de ViVe-Televisión

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84711


(Santiago Alba Rico/Rebelion) Periodista comprometida, la venezolana Veruscka Cavallaro empezó a trabajar en ViVe Televisión en agosto de 2004 como analista de contenidos e información y desde hace dos años, en ese mismo medio, comparte tareas de producción en la elaboración de tres programas: “Real y Medio”, “Desde la base” y “La hora de los mangos”. Ha trabajado también en Venezolana de Televisión y en TeleSur y colabora en el programa de Radio Nacional de Venezuela “Pasión por el discurso”. Actualmente está elaborando un estudio sobre la televisión, cuyas potencialidades revolucionarias defiende en esta entrevista con una convincente combinación de pasión y buenos argumentos.
1. ¿Cuándo nace Vive-TV?
Formalmente ViVe nace el 11 de noviembre de 2003. Ese es el día que celebramos cada cumpleaños del canal pero el embrión de ViVe se gesta, a mi parecer, en el Golpe de Estado de 2002. Recuerda que la noche del 11 de abril de 2002 las fuerzas fascistas cerraron a Venezolana de Televisión -televisora estatal, nuestra hermana mayor, por decirlo de alguna manera. En ese instante miles de venezolanos quedamos expuestos a la manipulación, tergiversación y mentiras de los medios de difusión golpistas. Como si se tratara de una misma estación los canales bloquearon la información de lo que sucedía en las calles de Venezuela y cada uno, en un evidente acuerdo, transmitieron horas de dibujos animados y, como si se tratara del mismo programa repetido en cada una de esas pantallas -acá lo llamamos cadenas-, todas dieron vivas y salves al dictador designado: Pedro Carmona Estanga (para entonces el presidente de FEDECAMARAS).
Fue una crisis de apenas horas, quizás 48, pero fue suficiente para que todos entendiésemos -funcionarios de gobiernos, militares patriotas, estudiantes, chofer de tránsito, curas comprometidos, madres, hermanos, hijos- la importancia de tener un medio de información de cobertura nacional al servicio de la causa revolucionaria; y también entendimos, ese 11 de abril, lo vulnerables que nos volvía, mediáticamente, que fuese uno solo el canal del Estado. La Revolución Bolivariana nunca contó, ni contaremos, con las empresas privadas de difusión masiva, somos contrarios a los intereses de clase de los dueños de los medios comerciales.
2. ¿Con qué objetivos nace?
El nombre de ViVe es la contracción de una frase: Visión Venezuela (por eso sus dos “v” son mayúsculas). Teníamos que contarnos a nosotros mismos quiénes éramos (porque se nos estaba olvidando), qué estábamos haciendo (para sorprendernos y darnos fuerza) y qué queríamos hacer (para soñar juntos). Y todo eso -para que tenga sentido, para que sea real- no se puede decir desde un estudio de televisión. La pantalla de ViVe es para que nos regalemos nuestras historias de vida y lucha desde nuestros espacios. Desde la parroquia, el barrio, la calle, el patio, la enramada, la cocina hacemos nuestros programas.
Y además nace para desmontar a los medios de difusión, la maquinaria de entretenimiento; en ViVe se develan los valores, los atropellos, las injusticias y las políticas del sistema capitalista. Sí, hablamos mucho del capitalismo y, también, del socialismo, de la integración Latinoamericana, de los movimientos sociales, de la tenencia de la tierra, de nuestras culturas ancestrales, de nuestro patrimonio histórico, artístico, natural; de biodiversidad y de ecología. ViVe nació para los temas y para las personas que estábamos vedados en la televisión.
Fíjate, en ViVe no vas a encontrar anoréxicos modelos de publicidad vendiendo la muerte en un hermoso empaque; tampoco reinas de belleza que nos aseguren que la meta de una mujer es ser quirúrgicamente otra; ni periodistas y presentadores estrellas que re-elaboran el mundo según las necesidades del mercado. Pero sí disfrutarás, durante toda su programación, de las historias y saberes de campesinos, trabajadoras, indígenas, afrodescendientes, militantes, pescadores, albañiles.
ViVe es una televisora esencialmente educativa. Y educa para la liberación.
3. Pensamos en la televisión como en una cosa que se ve y no como en una cosa que se hace. ¿Quién debe hacer la televisión?
Sí, es muy común que la gente no piense que detrás de una imagen de TV hay camarógrafos, directoras, sonidistas, productoras, editores, electricistas, choferes y muchos otros y otras que hacen posible, con su trabajo, que esa imagen exista y que esa imagen se vea. La tele siempre se piensa como una cadena de imágenes que parecen brotar de la nada.
Es gracioso cómo me haces la pregunta. Hace unos días conversé con una amiga -ella es realizadora- sobre ese tema, así como lo planteas. Discrepamos en nuestros puntos de vistas y las diferencias se centraron en la estética del producto final -cosa que le preocupa mucho a los realizadores- más que el objetivo del programa.
Si la televisión es para todos, entonces la deberían poder hacer todos los quisieran hacer televisión. A mi me gusta mucho el lema de Catia TV -una TV comunitaria de Caracas- “no vea televisión, hágala”. Es mucho más fácil que en una TV comunitaria la gente tenga las puertas abiertas para que “haga” televisión; la televisión es un pretexto para la organización de la comunidad. Hay como resultado un programa en la parrilla pero lo que más importa es que ese espacio físico se convierte en un lugar de debate y de encuentro para los vecinos.
En ViVe comenzamos un proyecto que busca que las comunidades intervengan más activamente en la producción de los programas: Los Consejo Populares de Comunicación (CPC). Y cuando digo más activamente hablo del manejo del equipo técnico por que, por ejemplo, en los programas en donde trabajo como productora son las comunidades quienes generalmente proponen los temas.
4. ¿Cómo debe hacerse?
Mira, Santiago, yo creo que la televisión sólo debe existir con los fines que persigue ViVe. Los Estados responsables deben preocuparse por la educación ciudadana y de sus ciudadanos. Creo que la televisión no debe estar en manos privadas pero, además, debe ser verdaderamente pública.
Te puedo decir cómo hacemos los programas donde yo participo: conversando. Se conversa muchísimo tras de cámaras y, luego, se sigue conversando frente a ellas. Si un Consejo Comunal quiere mostrar los logros de estar organizados conversamos con la Ley de Consejos Comunales en la mano; leemos los artículos que se están cumpliendo con sus acciones, visitamos la cancha deportiva que se recuperó con el crédito otorgado al Consejo Comunal -aprovechamos y hacemos tomas del espacio y de las personas que estén disfrutando de él-. Si el Consejo Comunal nos llama porque está molesta con una institución del Estado que no ha cumplido con sus obligaciones, nos sentamos a conversar del problema, de cuáles han sido las acciones que ha emprendido la comunidad para resolverlo, nos aseguramos -correspondencias en mano- que hayan agotado las instancia y, allí, decididos, el canal y la comunidad solicita a la Institución que asista al programa para tratar conjuntamente, en una mesa de discusión, el conflicto. A veces se llega a acuerdos, a veces no.
¿Cómo se debe hacer televisión? Asumiendo que cada programa es una responsabilidad con los otros y con la expectativa de aprender algo nuevo. Se necesita tiempo para la producción de programas así, la relación es de compañeros, no puede ser invasiva; se debe escuchar los planteamientos de quienes nos invitan y se debe tener tiempo para llegar a acuerdos de cómo vamos a abordar la temática en tan sólo 45 minutos.
¿Cómo se debe hacer televisión? Pensando en el mejor provecho para el que hace el programa -la comunidad que nos llama- y para los que luego lo verán. Siempre digo en esas reuniones -que son varias antes de grabar- que recuerden que tenemos la oportunidad de contarle a otras comunidades, del resto del país, cómo han alcanzado la realización de sus proyectos o cómo han resuelto ellos ante un conflicto determinado; que lo que decimos en las pantallas les servirá a los otros para animarse o para entender la lógica de los procedimientos cuando se enfrenten a una institución. Es importante que la gente se sepa modelo para los otros, se llenan de orgullo.
5. Algunas personas con las que he hablado coinciden en que Vive es una buena televisión pero que es "aburrida". ¿Puedes defender el aburrimiento? ¿Crees que hay que hacer concesiones a formatos más "divertidos", pero potencialmente peligrosos, o tratar más bien de reivindicar las largas duraciones -las del análisis y la narración? ¿Se puede hacer eso desde la televisión?
Tendría que pedir, en primer lugar, que me definan “aburrido” y que me definan “divertido”. Hace unas horas mantuve una conversación telefónica con una persona que estimo mucho. Me decía que ViVe era demasiado “aburrido” y que, por ejemplo, si había dos programa, uno de ViVe y otro de la BBC, con una comunidad a las márgenes del río Arauca él prefería ver el de la BBC. Yo no desestimo la labor de los documentalistas pero, justo en este momento, estoy presentando un trabajo que tiene que ver con la construcción del mensaje; allí está la diferencia. Los documentales tienen una estructura que se hila -de situación a situación- mediante la voz en off del realizador o carteles escritos. El realizador ha reflexionado la realidad que presenta, él plantea la problemática a través de los protagonistas y edita las acciones para facilitar la comprensión del gran público. Un documental, generalmente, es un producto predigerido por el realizador y el editor. El conflicto lo debe presentar el drama mostrado, no se lo debemos acusar a los otros obligándoles a un proceso reflexivo innecesario.
Pensar implica un esfuerzo que, en algunos casos, puede “aburrirnos” -sobre todo si estamos cansados-. En la realización de nuestros programas jamás he tenido que actuar como mediadora que predigiere la realidad para contarla. Mi trabajo consiste en ayudar a la comunidad a priorizar: que eso que quieren decir lo puedan decir en 45 minutos. Nada de lo que tiene que hablar la comunidad es innecesario pero a veces hay muchas cosas y, por razones de tiempo, no caben todas. Si ese es el caso, en consenso, acordamos que lo que se sale del tema central sólo se nombre (sin tratarlo a fondo) o lo dejemos para otro programa (que acordamos allí mismo). Exponer toda la problemática hace denso un programa, es verdad, pero la razón de ser de ViVe es mostrarnos tal cual somos y eso implica la totalidad de nuestras realidades. Y eso sucede en nuestros conversatorios -que son el género de programas que produzco- o nuestros documentales.
La otra cosa que vuelve “aburrido” a ViVe es la estructura narrativa, que casi siempre es lineal. En ViVe hay pocos “saltos” narrativos y el tiempo es bastante “real”. Los programas de cocina en ViVe son muy bonitos y mientras se hace un sabroso “chivo en coco” se conversa de política, de la situación de la comunidad, de cómo le quedaba de bueno a la abuelita el chivo y de los médicos de “Barrio Adentro”. Y entre el aderezo y las políticas del ALBA hicimos un chivo en coco que está para chuparse los dedos.
Después de los talleres que hicimos con los cubanos en el marco del convenio ALBA, en La Hora de los Mangos -uno de los programas donde produzco- entendimos que podíamos incluir pequeñas entrevistas de calle para reforzar la discusión y que si hacíamos tomas de los alrededores (que previamente se editan y se musicalizan según el tema del programa) el programa ganaba más realidad.
Y los cubanos -Salvador, Roger y Rita, que son hermosísimas personas con las que nos escribimos cada vez que podemos- entendieron la razón por la que no llevamos guiones -sugirieron hacer, entonces, escaletas para agilizar el trabajo-; y porqué no descartamos y, por el contrario, defendemos fieramente la presencia de desdentados, de manos sucias de grasa o tierra. Estos, los pobres, los feos, los sucios, los mal hablados siempre fuimos omitidos por no ser telegénicos, sin importar si teníamos algo que decir.
Convengo en que los “saltos” son un buen recurso narrativo siempre y cuando no implique sacrificar el ritmo necesario para la reflexión, y también creo que podemos usar más imágenes que refuercen el tema; como nos dijo Salvador: somos muy “argumentativos”. Si habla un grupo de costureras es bueno mostrar acciones dentro de su trabajo. Hace poco hicimos un programa en donde conversábamos del Banco de la Mujer -que es un gran proyecto del proceso revolucionario: préstamos de bajo interés para los más pobres-, pues conversamos haciendo pan, ellas eran beneficiarias de los créditos del Banco.
Y debo insistir: qué se entiende por “divertido” y cuál es el objetivo de “entretener” a las personas. La verdad es que no me interesa entretener ni que me entretengan, yo quiero comprometer y que me comprometan. Para eso estamos haciendo esta revolución.
6. Hablemos no de la televisión sino del espectador. ¿Cómo imaginas tú al espectador del socialismo? Has explicado cómo se hace la televisión. ¿Cómo crees que se hacen los espectadores?
En el socialismo no puede haber espectadores. En el socialismo no podemos conformarnos con mirar lo que los otros hicieron. La pasividad de los televidentes, los espectadores, la audiencia y los consumidores -todos sinónimos- son muy apropiados para el sistema capitalista y sus políticas de mercado. El socialismo precisa ciudadanos. La televisión se debe entender como un servicio público y en la Red de Medios Públicos -radios y televisoras estatales- hablamos de usuarios, les hablamos a los usuarios de nuestros medios. En el socialismo debemos participar de todo y, en materia de medios de difusión masiva, tendríamos que estar presentes en todos los procesos: desde la realización de programas hasta la supervisión crítica de lo que se difunde.
En la Ley de Responsabilidad Social para Radio y Televisión, acá en Venezuela, se prevé la conformación de comités de usuarios, aún no hay un movimiento de usuarios que hagan supervisión a la programación pero creo que al final se desarrollará. El debate sobre la importancia de los medios de difusión está abierto y es continuo; además que no está restringido a académicos y especialistas… es para todos y se hace en los cafés, las paradas de autobuses, los mercados, en fin, se desacralizó la suprema sapiencia de los medios omnipotentes. Yo espero que un día muy próximo los usuarios restrinjan las funciones de los medios -de manera conciente- a las educativas; porque, y lo he dicho en otros lugares, mientras informa y recrean, educan. Hay que dejar de pensar en ellos como “recreativos” o “informativos”; los medios nos forman en una manera de entender el mundo y debemos aspirar a que sea en la construcción de ciudadanía no podemos seguir permitiendo que lo hagan en función de las necesidades de mercado.

domingo, 29 de marzo de 2009

Las tensiones siguen vivas


(Orlando Villalobos) 1. Es importante la victoria del movimiento bolivariano. Gana un nuevo round y se proyecta con fuerza hacia adelante.

La victoria significa un respaldo al liderazgo de Chávez y el reconocimiento al esfuerzo transformador de la última década, que se expresa en resultados tangibles. Puestos en la balanza, resalta el afán por ganar inclusión social y superar la pobreza que se fue extendiendo en el país. La revolución bolivariana no es perfecta, pero exhibe a su favor el éxito de Barrio Adentro y los CDI multiplicados en las comunidades pobres, el crecimiento de la tasa de escolaridad, la equidad de género, la política cultural que hace posible el sistema nacional de coros y orquestas infantiles y juveniles, y tantos logros más.

No siempre el gobierno sabe explicar esto y algunos de sus voceros se contentan con nombrar datos fríos e insípidos, que cansan al auditorio, que somos todos.

2. El proceso de cambios revolucionarios que se adelanta en el país requiere de la victoria electoral para retroalimentarse. Pero éstas son apenas una parte… no el todo. En el movimiento popular es constante la lucha por producir cambios efectivos y verdaderos. Demasiadas veces esas pretensiones de cambio tropiezan con el Estado de siempre, burocrático y derrotado por la corrupción. No se puede pasar por alto que está en juego cambiar los viejos procedimientos del Estado, cambiar la cultura y los valores, para que se haga justicia. Como todavía falta mucho, vemos cómo los indígenas de Perijá siguen acorralados por ganaderos y terratenientes, cómo asesinan a su gente; cómo han asesinado a más de 200 dirigentes campesinos; cómo fueron asesinados dos trabajadores en la Mitsubishi, en Puerto la Cruz, con la actuación deshonrosa y criminal de cuerpos policiales.

3. La correlación de fuerzas se mantiene con ventaja para los bolivarianos (54 vs. 47). En ese sentido, hay una leve recuperación. Pero, atención, la oposición sumó en esta jornada cinco millones de votos y repitió las victorias regionales de noviembre-2008. Ganó Zulia, Mérida, Táchira, Miranda y Nueva Esparta. Solo se revirtieron los números en Carabobo.

4. Lo de Maracaibo no tiene nombre. La oposición gana con casi 20 puntos de ventaja. Este es un caso atípico en el país. En Zulia la oposición gana por cinco puntos, porque las victorias en la mayoría de los municipios le permite al chavismo recuperarse. Pero se repite el fenómeno de noviembre: es demasiada la ventaja en Maracaibo.
En San Francisco, “justo al lado” como dice la canción, el Sí ganó la consulta. ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué allá sí y aquí no? Saquemos la cuenta. San Francisco muestra un movimiento de redes de organizaciones sociales y populares. El domingo ocho emisoras comunitarias se convirtieron en una red que cubrió buena parte de ese municipio y puso en movimiento el poder movilizador de las ideas. Moraleja: no resulta suficiente con invertir sumas millonarias en los medios masivos. Otro dato es que el alcalde recién electo genera expectativas favorables por sus primeras actuaciones. Maracaibo, en cambio, viene de la gestión aplazada, ineficiente, del alcalde bolivariano anterior.
5. Las tensiones en la sociedad venezolana siguen vivas. Nada queda definitivamente zanjado. La enmienda amplía los derechos políticos de los dirigentes que acceden a cargos públicos, por elección popular. La enmienda no amplía los derechos del ciudadano promedio.
Continúan en pie dos tensiones cruciales. La primera, las tendencias que reclaman y luchan por el cambio, que encuentran el rechazo y la oposición de las elites conservadores y burguesas. Esos grupos de poder tienen el enorme poder de persuasión que les permite disponer de un influyente aparato mediático. La segunda tensión, está dada por el crecimiento de la iniciativa de organizaciones sociales y populares, que navegan en la onda de la participación protagónica y ya saben que no todo lo que venga desde “la dirección del proceso” es necesariamente válido o acertado.

Uno mismo

En homenaje a Cássia Eller, una de las mejores exponentes de la canción brasileña. La letra es un alegato en favor de ser uno mismo.

Eu Queria Ser Cássia Eller
Cássia Eller
Composição: ( Péricles Cavalcante )
Eu poderia ser um padre ou um dentista. Um arquiteto, um deputado ou jornalista. Eu poderia ser ator e me dar bem. Ser um poeta que escreve versos como ninguém. Eu poderia ser um general da banda Uma modelo. um herói da propaganda. Eu poderia ser escravo do trabalho. Ser um banqueiro. um estilista do baralho. E não há nenhuma outra hipótese. Que eu não considere, mas O que eu queria mesmo, serÉ a Cássia Eller. Eu poderia ser um mágico ilusionista. Um domador, um gigolô, um psicanalista. Eu poderia ser um campeão de golfe, De luta-livre, de xadrez e do que quer que fosse. Eu poderia ser um escritor da moda, De quem se fala muito mal (e ele nem se incomoda). Eu poderia ser um alto funcionário, Um balconista ou um bandido sangüinário. E não há nenhuma outra hipótese, Que eu não considere, mas O que eu queria mesmo ser É a Cássia Eller
Eu poderia ser um físico nuclear, Um astronauta, um explorador do mar. Eu poderia ser um rei do futebol, Um vagabundo ou um professor de "scol". Eu poderia ser um grande cineasta, Um detetive e ter segredos numa pasta. Eu poderia ser um monge do Nepal, Um jardineiro, um marinheiro, etc e tal, E não há nenhuma outra hipótese, Que eu não considere, mas O que eu queria mesmo, serÉ a Cássia Eller

jueves, 18 de diciembre de 2008

Pinche gringo



(Orlando Villalobos)

I

En el taxi que me saca de la colonia Izcalli, en el Estado de México, una chava que lo había tomado primero, trata de convencerme de que a México no le convenía el triunfo probable, en ese momento, de Barak Obama.
Sus razones marchan de la mano de las falacias mediáticas. Repite que México necesita del Tratado de Libre Comercio (TLC) y que Obama lo va a eliminar, y en consecuencia, pobre de los mexicanos. Para ella Obama es “un pinche gringo”.
El suyo no es un caso insólito, ni mucho menos. Una parte de los mexicanos se acostumbró a cifrar su esperanza en USA, en su american way life, en sus hamburguesas, en sus cantos de sirena. Prefieren mirar y emprender la ruta hacia el norte. América Latina les suena como sinónimo de pobreza. Dios vive en el Norte, no en el Sur. La clase media se alista para acceder a los requerimientos de la inmigración norteamericana. Los estratos pobres intentan por miles cruzar la frontera, a cualquier precio y a cualquier riesgo. Son los espaldas mojadas. En fin de cuentas, México queda muy cerca de Estados Unidos y muy lejos de Dios.
El México de la épica de Pancho Villa y Emiliano Zapata, que nos acostumbró a ver el cine de Jorge Negrette, Pedro Almendáriz y Gabriel Figueroa se deshace, abandona su orgullo y se somete dócilmente a la pauta consumista trazada por la poderosa industria cultural que viene del otro lado.
La realidad es la verdad que acomodan los medios masivos. La historia, en cambio, suele ser terca. Desde 1994 está en vigencia el Tratado de Libre Comercio firmado entre México, Estados Unidos y Canadá. La experiencia para el agro es funesta. Los salarios reales son menores y ha crecido la pobreza rural. Se destruyeron empleos más rápido que los que se crearon. Los bancos, en manos del capital financiero extranjero, no están interesados en dar pequeños créditos a los pobres mexicanos, que son los agricultores del maíz y el frijol. Sin créditos, ni apoyo, no pueden competir con los maiceros de EEUU que reciben altas subvenciones estatales.
Cuando se firmó el TLC, México negoció conservar por 15 años los aranceles para el maíz, el frijol, la leche y el azúcar. Sin embargo, el período de protección expiró en 2008. También las frutas y vegetales mexicanos son vistos como probables focos de infección y por tanto saboteados. No hay equidad, ni reciprocidad. Los resultados son obvios: aumentan las importaciones y se pierden empleos en el campo.
La crisis del campo se refleja en esta noticia del periódico, de principios de diciembre. “Ahora comer frijoles resulta más caro que consumir pollo, y es que el kilogramo del primer producto básico llegó a 30 pesos (…), en cambio el pollo se mantiene a 22 pesos. Con esos ochos pesos de diferencia una ama de casa podría comprar un kilo de naranja o medio kilo de tortillas, según los precios actuales en los mercados de Mazatlán”.
Como consecuencia de la ruina del campo y del crecimiento de la pobreza, más mexicanos son empujados a buscar el sueño dorado norteamericano. En los hechos, México expulsa su mano de obra a USA. Cada año 600 mil mexicanos se exilian por necesidad en Estados Unidos. El dato es alarmante. Los espaldas mojadas se someten a riesgos y chantajes. Primero han sido los adultos, ahora no hay excepciones. Según datos oficiales, durante 2007 fueron repatriados desde Estados Unidos un total de 35.546 niños y adolescentes mexicanos, de los cuales 17.553 intentaron cruzar la frontera sin compañía alguna, mientras que los restantes (17.993) viajaron acompañados por familiares o personas cercanas. Para frenar la inmigración ilegal, USA levanta el muro de la vergüenza. George Bush anunció un presupuesto de más de mil ochocientos millones de dólares para construir ese muro fronterizo de más de 1.100 km2, que tiene el infame propósito de cerrar la frontera, tapiarla, para impedir el paso de ilegales mexicanos a Estados Unidos en busca de trabajo.

II
Frida Kahlo está de regreso, seguramente incluso en contra de su voluntad. Con motivo de los cien años de su nacimiento se ha desatado el fenómeno de la fridomanía. Su leyenda recorre películas, afiches, libros y tertulias. Los jóvenes recuperan su espíritu rebelde y exhiben su fotografía.
Convertida en símbolo de la contracultura, Frida crece junto al México que demanda explicaciones o que no se apega a las normas y convenciones. Por eso las tribus urbanas –emos, punk, dark- del Tianguis del Chopo reproducen sus imágenes y de muchas maneras muestran su identidad con ella.
Junto con su leyenda, crece el México inconforme que admira su pasado precolombino y se desconcierta ante la incertidumbre del drama actual. El incremento de la pobreza y de la desigualdad social, su conversión descarada en patio trasero de USA, el alejamiento de su gobierno del mapamundi latinoamericano.
Es el México de las culturas híbridas de García Canclini, el laberinto solitario de Octavio Paz, el Comala de Juan Rulfo, las canciones de Lila Downs, el regreso mítico del zapatismo. Es el México que obedece la voz de los aztecas y que a veces sin saberlo se resiste, con la magia de sus dioses, al avasallamiento de una industria de medios masivos que de tanto repetirlo cree que todo lo que toca puede convertirlo en mercancía.

III
Muy cerca del Zócalo, el ombligo de México, desde una carpa un grupo de militantes del PRD hace lo imposible por explicar cómo es que le robaron las elecciones a López Obrador, “El peje”. En México la historia es que la izquierda no ha podido ganar elecciones y unos tras otros se han sucedido gobernantes, cada cual más neoliberal que el anterior. El actual, Felipe Calderón, está intentando privatizar la industria petrolera, Pemex.
La izquierda electoral mexicana estuvo a punto de ganar las elecciones en julio de 2007. Perdió por menos de un punto porcentual. El candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, agrupación principal de la alianza de oposición, nunca reconoció esa victoria. La consideró resultado del fraude y de la acción de la mafia política. El candidato derrotado lleva a cabo una campaña que denomina del gobierno legítimo frente al gobierno usurpador y espurio.
Como muestra de su protesta, el 20 de noviembre, fecha aniversario de la revolución mexicana, porque el pueblo se sacudió la dictadura porfirista, López Obrador organizó un plantón multitudinario en el Zócalo y se proclamó como presidente legítimo. Ese día Silvio Rodríguez cantó “Rabo de nube” y “Ese hombre”. Con esta canción el cantautor cubano le recordó a López Obrador: “Ese hombre que por hechos o por dichos/es amado tanto/ese hombre que por hechos o por dichos/es alabado tanto/se cuide de sí, se cuide de él solo/porque hay un placer perverso en creer/merecerlo todo/se cuide de sí, se cuide de él solo/porque el mismo don que lo levantó/puede ahogarlo en lodo”. Así dice la letra.
En fin, a López Obrador le faltó un tilín para ganar. Por eso se ha debatido acerca de si lo que hizo el subcomandante Marcos fue acertado o justo. El desarrolló “la otra campaña”, proponiendo una noción diferente de la política. Su idea es que hay que existir para el bien de la humanidad, es decir, para la justicia. “Ojo: no dije “para tomar al poder”, ni “para llegar a un cargo público”, ni para “pasar a la historia”, ni “para desde arriba solucionar lo de abajo”. Digo, en cambio, nombrar y traer acá a esa otra gran ausente en el camino del de abajo: la justicia”, aclara.
Marcos es un símbolo de la resistencia indígena. No tiene un partido, ni va a la televisión. Pero su palabra es un documento. Por eso dolió que no apoyara a López Obrador. Durante esas presidenciales de 2007 mostró diferencias con la izquierda electoral. De allí no se movió.
Ahora el PRD vive una profunda fractura. En su interior las distintas corrientes pelean a cuchillo. López Obrador es una referencia, al igual que Cuatemoc Cárdenas y Marcelo Ebrard, pero son demasiadas las diferencias.
La situación mexicana es interesante, por lo difícil del momento, pero el liderazgo popular naufraga y por mucho que lo intenta todavía no da el salto cualitativo.

IV
El poderoso dueño de Televisa, Emilio Azcárraga padre, decía: “La mayoría de los mexicanos llevan una vida muy jodida y la va a seguir llevando. Por eso, nosotros tenemos que endulzársela”. Esa filosofía de quincalla basta y sobra para que día a día se le recete a la audiencia mexicana una dosis adecuada de banalidad, consumismo y desinformación.
Cuando se hace referencia a Televisa uno no sabe si está ante la dictadura de la información o frente a una fábrica de mentiras. Desde esta planta se ha contribuido a darle forma y contenido a la hegemonía que perdura desde principios del siglo XX. La llamada dictadura perfecta mexicana se sustentó en dos pivotes. El PRI, el partido, y Televisa, el canal que garantizaba el contexto de la dominación. Lo demás se daba por añadidura.
En los tiempos que corren el paisaje experimenta cambios. El PRI se ha debilitado y se disputa con el PAN el espacio del conservadurismo. Soplan vientos diferentes pero el dinosaurio todavía muerde con rabia. Azteca TV es el otro canal con potencia, pero siete de cada diez televidentes se enganchan con Televisa.
Televisa es la república de la televisión, el monopolio o casi monopolio, el poder de facto. Influye en la campaña; promueve y desbarata candidatos. Como demostración de su poder se inventaron e hicieron aprobar en el Congreso la Ley Televisa, que modificó las reglas del juego y le regaló el espectro electromagnético, propiedad pública de la nación, a las televisoras privadas para la conversión a la televisión digital y para garantizarse la concentración de la propiedad de los medios. Con esa sola ley modificaron la Ley Federal de Telecomunicaciones y la Ley Federal de Radio y Televisión. Todo en un solo paquete.
En resumen, manda Televisa que impone sus telenovelas con el desfile de misses con pechos operados, que coloca a los indígenas en el papel de extraños por su tierra, que todavía quiere ocultar el volcán en erupción que se genera como resultado de la exclusión grosera, insólita e inaceptable.
No obstante, el México profundo ya está en movimiento y poco a poco nos irá dando sorpresas, porque como dice el poeta John Berger, “la resistencia comienza cuando dejamos de pensarnos como nos piensa el poder”. De algo así se trata.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Entre amigos dice lo que piensa

Entre amigos dice lo que piensa y ante el micrófono lo que resulta políticamente conveniente. Quien lo viera en la lucha contra la dictadura y el neoliberalismo, ahora defendiendo este último con eufemismos como "la entrada a la modernidad" y "la visión de futuro". Su rebeldía le duró hasta que descubrió que tener un puesto de gobierno le hacía sentir bien, y hasta poderoso. "Hay que ser realista", me dice cada tanto para desembarazarse de cualquier examen de consistencia. Y aunque no lo diga, entiende realismo como acomodo, complacencia o a la sumo como opción para introducir cambios mínimos en un orden estructuralmente injusto. De haberse visto como es hoy con sus ojos del pasado, habría dicho que su futuro sería el mejor ejemplo del viejo slogan que celebramos en una película de Scola: hay que hacer que las cosas cambien un poco para que nada cambie demasiado. Entre las nuevas formas de gestión y las tecnologías de la información, encuentra una nueva utopía y se la cree, o hace como que se la cree. No hay otro fundamento para su práctica que su rentabilidad. Podrá movilizar la batería metodológica que aprendió cuando era investigador social: encuestas, focus group, manejo de la opinión pública. Pero solo lo hace para competir en un juego que es propio de la publicidad: dar en el clavo no es plantear una hipótesis de discusión ni verificarla, sino tener una idea que "venda" o una estrategia que triunfe. Como el negociante calvinista, poco a poco el dinero que genera se le va convirtiendo en la evidencia de su buena práctica. Amarrado, como está, a no herir la susceptibilidad de nadie, se desplaza del pensamiento crítico a una tecnocracia ilustrada. Maneja bien los datos del subdesarrollo social, tiene acceso a la información que producen sus pares en otros organismos nacionales e internacionales y a los dudosos datos de gobiernos, y con esos insumos no hace más que escribir catálogos de propuestas sensatas que van a parar al cajón de un ministro o a la documentación de conferencias donde las conclusiones y recomendaciones son como la crónica de un corolario anunciado. Ya no escribe artículos sino documentos de trabajo. Lee cada vez menos teoría y cada vez más documentos oficiales. La cautela la disfraza de prudencia, y maquilla la crítica con apelaciones a la sensibilidad y las buenas intenciones. En los hechos, escribe por encargo: se le encargan los temas y en buena medida los enfoques. No produce conocimiento, sino que lo organiza en torno a propuestas que pasen sin asperezas por el paladar de sus interlocutores: organismos de gobierno, otros organismos internacionales y foros donde hay más protocolo que sustancia. Siempre parece tan razonable, y su elocuencia es capaz de desplegarse en lapsos cada vez más cortos. Ha comprimido el tiempo de la reflexión crítica en el tiempo de una opinión frente a las cámaras. Y así, casi sin darse cuenta, da opiniones sobre todo. Porque se lo consulta acerca de todo, incluso de aquello que probablemente él jamás ha investigado o pensado. Y es tal su hábito de responder, que siempre tiene alguna respuesta frente a cualquier pregunta, y siempre la presenta como si fuese el resultado de una reflexión previa. Y como el hábito hace al monje, él termina creyendo que sabe de todo, cuando en realidad opina de todo, que no es lo mismo. Cierto: son opiniones sensatas, algunas más imaginativas que otras, y que tienen la virtud de seducir al auditorio con brochazos de inteligencia retórica. La cuestión es si esa inteligencia retórica del intelectual de la televisión tiene como fin último la gratificación narcisista del emisor o el estímulo a la reflexión en el auditor.
(Líneas extraidas del artículo: "Los intelectuales latinoamericanos descritos por sus (im) pares, de Martín Hopenhayn. Revista Estudios Públicos Nº 82. 2001. Chile)