sábado, 29 de octubre de 2016

A vos, varón

Autora: Mariana Carbajal /Diario Página 12 25.10.2016

No digas “te hago la cama”, cuando tendés la cama en la que dormís con tu pareja; ni “te ayudo” a la hora de cocinar o asumir ocasionalmente alguna de las tareas domésticas. Compartí diariamente ese trabajo invisible y no remunerado del hogar, sobre el cual se sostiene la economía del país.
Regalale a tu hija también una pelota y jugá con ella al fútbol. Y a tu hijo, comprale una muñeca y un juego de cocina, con escoba y palita incluida.
No hagas chistes machistas con tus compañeros de oficina.
No me apoyes en el subte ni me susurres frases con connotaciones sexuales al oído cuando paso por esa vereda angosta.
No cosifiques a las mujeres en los medios de comunicación.
No rechaces a esa joven que se presenta por la oferta laboral que estás ofreciendo en tu negocio o tu empresa porque imaginas que puede quedar embarazada en poco tiempo y supones que va a faltar más que un hombre cuando se enfermen sus hijos.
No le pagues menos a tu empleada porque sabés que tiene cuatro pibes a cargo y no se queja por temor a perder ese salario.
No te opongas a que ellas ocupen lugares de decisión en el sindicato o encabecen listas en los partidos políticos.
No pagues por el cuerpo de una chica esclavizada por redes de trata.
Apoyá que apruebe en el Congreso la interrupción legal de embarazo. La criminalización del aborto pone en riesgo nuestras vidas.
Aceptá que tu novia maneja las riendas de su vida.
No abuses sexualmente de alguna de las niñas (ni de los niños) de tu familia.
No pienses que un “no” es un “sí”.

No me mates.

miércoles, 26 de octubre de 2016

El fusilado lo cuenta

(De Soldados de Salaminas, de Javier Cercas (España, Cáceres))

Aquello fue un tira y afloja agotador, y no fue hasta la última cerveza de aquella tarde cuando Ferlosio contó la historia del fusilamiento de su padre, la historia que me ha tenido en vilo durante los dos últimos años. No recuerdo quién ni cómo sacó a colación el nombre de Rafael Sánchez Mazas (Quizás fue uno de los amigos de Ferlosio, quizás el propio Ferlosio). Recuerdo que Ferlosio contó:
-Lo fusilaron muy cerca de aquí, en el santuario del Collel. –Me miró-. ¿Ha estado usted allí alguna vez? Yo tampoco, pero sé que está junto a Banyoles. Fue al final de la guerra. El 18 de julio le había sorprendido en Madrid, y tuvo que refugiarse en la embajada de Chile, donde pasó más de un año. Hacia finales del treinta y siete escapó de la embajada y salió de Madrid camuflado en un camión, quizá con el propósito de llegar hasta Francia. Sin embargo, lo detuvieron en Barcelona, y cuando las tropas de Franco llegaban a la ciudad se lo llevaron al Collel, muy cerca de la frontera. Allí lo fusilaron, fue un fusilamiento en masa, probablemente caótico, porque la guerra ya estaba perdida y los republicanos huían en desbandada por los Pirineos, así que no creo que supieran que estaban fusilando a uno de los fundadores de Falange, amigo personal de José Antonio Primo de Rivera por más señas.

Mi padre conservaba en casa la zamarra y el pantalón con que lo fusilaron, me los enseñó muchas veces, a lo mejor todavía andan por ahí; el pantalón estaba agujereado, porque las balas solo lo rozaron y él aprovechó la confusión del momento para correr a esconderse en el bosque. De allí, refugiado en un agujero, oía los ladridos de los perros y los disparos y las voces de los milicianos, que lo buscaban sabiendo que no podían perder mucho tiempo buscándolo, porque los franquistas les pisaban los talones. En algún momento mi padre oyó un ruido de ramas a su espalda, se dio la vuelta y vio a un miliciano que le miraba. Entonces se oyó un grito: “¿Está por ahí?”. Mi padre contaba que el miliciano se quedó mirándole unos segundos y que luego, sin dejar de mirarle, gritó: “¡por aquí no hay nadie!”, dio media vuelta y se fue.

viernes, 21 de octubre de 2016

Nuevo director en el CICI


El jueves 20 de octubre se dio la transición de la dirección del Centro de Investigación de la Comunicación y la Información, CICI, de la Universidad del Zulia. En la fotografía estamos Fanny Ramírez, Angel Páez, nuevo director de la institución; y quien suscribe, Orlando Villalobos, director saliente -ejercí el cargo en el lapso 2008-2016-.
Desde el CICI hemos proclamado y defendido la bandera de que la investigación no es una actividad complementaria, es la función básica que justifica la existencia de la universidad, y define el resto de las funciones que cumple la institución.

La filosofía del centro entiende y asume que el aporte más significativo para el logro de este proyecto es la producción continua y coherente de conocimiento, como eje central de los cambios estructurales que es necesario provocar. Las demandas cada vez más puntuales que plantea el país nos obliga a cambiar los tradicionales códigos de interpretación de la realidad social, revisar críticamente los paradigmas de investigación científica, y todo eso pasa por modificar no sólo los métodos y metodologías, sino también la actitud y el compromiso de la comunidad de investigadores frente al proceso del conocimiento. Estos postulados forman parte de las definiciones, postulados y anhelos del CICI.

lunes, 17 de octubre de 2016

Periodismo y cinismo



Dice Andrea… Estoy esperando al próximo muerto para escribir sobre él. Mi trabajo diario depende de las tragedias que otros padecen. Un asaltado el martes, un narco el miércoles, una violada el jueves, dos calcinados el sábado. De las víctimas del domingo y el lunes se ocupan otros. Los viernes hay paz. De mis coberturas cotidianas he podido deducir algunas reglas. La principal: los ricos prefieren no involucrarse. Aún así, lo que les pase a ellos siempre estará por encima de lo que les ocurra a los demás. Ryszard Kapuscinski dijo que los cínicos no sirven para este oficio. Creo que se equivocó. Hace falta un alto grado de cinismo para ajustarse a la ley de una sala de redacción.

martes, 6 de septiembre de 2016

Un blog

(Orlando Villalobos)

Hasta hace poco el periódico reinaba con el papel. Con la transición tecnológica actual la comunicación tomó otros rumbos y las plataformas son múltiples. Un medio tiene múltiples ventanas para difundir su mensaje: la versión web, el teléfono móvil, las redes sociales y otras. Es el momento de la multimedialidad que se registra en textos, videos, audios, fotografías, gráficos y animaciones.
Una de esas opciones es el blog o diario personal, que se expresa como un espacio para la confesión íntima y la difusión de opiniones.
Al principio, cuando surgió como modalidad, tuvo un impacto grande. Ahora debe compartir protagonismo con las redes sociales, y no falta quien piensa que será barrido por éstas. Pero allí conviene detenerse. El blog mantiene sus ventajas. Es un espacio para lo permanente; para que lo que se publique o muestre quede, a diferencia de la red social que está hecha para deslumbrar, conseguir un impacto inmediato pero al mismo tiempo efímero.
A manera de resumen anotaré las siguientes ideas tomadas de un trabajo periodístico de Natalia Páez y Andrés Hax, en el diario Clarín de Argentina:
-Son espacios personales de escritura, sitios que una persona usa en Internet para escribir periódicamente artículos (llamados posts) que se van ordenando cronológicamente y al que cualquier visitante puede sumar opiniones.
-Una de sus aristas más interesantes es que en la monarquía de la imagen los blogs vuelven a poner en relieve a la palabra.
-En inglés el vocablo log significa registro. Es pues, un registro personal. Por esto en España se conocen popularmente como bitácoras o diarios personales digitales.
-Por estas comunidades virtuales circulan ciertas experiencias culturales. Ensayos, prueba y error, entre los que luego comienzan a surgir nuevas estéticas.
-El hecho de que cualquier persona con acceso a Internet se pueda convertir en el editor y redactor de su propio medio claramente no garantiza una audiencia. Pero abre la posibilidad de un espacio para compartir y sugerir.
-El hecho de que los blogs admitan que sus lectores escriban comentarios crea otro fenómeno que se ha dado en llamar "periodismo participativo". Esto hace virar el esquema tradicional del flujo de información. De un modelo jerárquico a uno horizontal, donde en un proceso circular un informador hace público un dato u opinión y los otros lo realimentan.
-Para Julián Gallo, profesor de Nuevos Medios de la Universidad de San Andrés: "No importa qué forma adquieran en el futuro ni cómo se los llame, el 'paradigma blog' se sostendrá". Y profundiza: "los weblogs hacen estallar el concepto tradicional de audiencias coordinadas en espacio y tiempo. La fragmentación que producen vuelve al tradicional universo de lectores en 'microsistemas de lectores'. Y los blogs son el principio.


sábado, 27 de agosto de 2016

La propuesta de Francisco Delgado

Tenía una propuesta de ciudad ecológica y ciudadana para que Maracaibo dejara de ser “olvidada y sin un real”. Sumó su discurso teórico y práctico en favor de la transformación de Maracaibo. En la Universidad del Zulia fue profesor e investigador del Instituto de Investigaciones Criminológicas. En este programa Francisco Delgado asoma y resume las claves de su ideal de cambio. Fue sembrado en enero de 2012. Desde entonces su palabra germina y crece la leyenda.

domingo, 3 de julio de 2016

El periodismo necesario

I
(Orlando Villalobos Finol)

No parece que el periodismo vaya a desaparecer. Hay que decirlo porque no faltan voces agoreras y pesimistas. Pero hay que registrar los cambios en desarrollo. Ya experimentamos un cambio de soporte. Poco a poco se va perdiendo el hábito de salir a comprar el periódico. Los periódicos que fueron imprescindibles y parte del desayuno cotidiano de generaciones anteriores le ceden el paso a los medios digitales.
Los periódicos van desapareciendo porque los insumos para su producción son cada vez más costosos, en especial el papel, pero sobre todo porque no se han adaptado a las transformaciones en marcha. Han seguido su camino como si nada y con Internet ya el lector sabe lo que está pasando, en tiempo real. ¿Para qué comprar un periódico que nos diga las noticias de ayer, si ya eso lo sabemos a través de los medios digitales y de las redes sociales?
Los periódicos siguen la ruta del declive, sin embargo, el periodismo sigue siendo necesario como el oxígeno. Sigue pero con nuevo soporte y con tinta digital. El olor a la tinta impresa se va evaporando.
Saber lo que ocurre, estar informado es una necesidad social. Además, el periodismo es necesario e insustituible en la inmensa tarea de crear o construir puentes para el acuerdo, la convivencia y el encuentro ciudadano y comunitario; para construir el tejido social que nos coloca a distancia prudente de la barbarie.
En sociedades tan desiguales y en medio de conflictos, como las nuestras, el periodismo es necesario si actúa con autenticidad y equilibrio; si se deja guiar por la buena fe y propicia el fair play; si renuncia a esos atavismos de objetividad que lo hacen parcial y acomodaticio; si renuncia al relato que favorece a los poderosos.

II
Tendría yo 16 o 17 años y estaba participando en un programa de radio, en Radio Mara, una emisora que en aquella época sobresalía por sus programas de opinión y de participación. Era de los hermanos Govea, vinculados a AD y uno de ellos al MIR en una etapa anterior. De pronto el entrevistador suspendió la entrevista y en off, fuera del aire, me dijo: “Vete rápido de la emisora no vaya a ser que la Disip te venga a buscar”. La Disip era un temible cuerpo represivo que detenía primero y averiguaba después. El entrevistador estaba asustado.
Qué había hecho para merecerme esa interrupción y ese trato. Yo en mi efervescencia juvenil me había referido a la Disip como un cuerpo formado por “esbirros”. Usé esa palabra. Ese era el pecado cometido. Las palabras eran sospechosas.
La referencia viene a cuento para ilustrar la larga etapa que experimentó el país, una vez concluido el periodo de la nefasta dictadura encabezada por Pérez Jiménez, que termina en 1958.
Si en la etapa de la dictadura los derechos sociales, políticos y económicos fueron literalmente prohibidos, en la época en la dominan los gobiernos de AD y Copei estaban francamente disminuidos y limitados. El pensamiento crítico y disidente tenía muy pocas posibilidades de expresarse abiertamente. Necesariamente debemos situarnos en el contexto de entonces para aproximarnos a su comprensión.
Con el llamado acuerdo de las élites que gobiernan después de 1958, el llamado Pacto de Punto Fijo, una parte sustancial política y cultural había sido excluida. En la década de los años 60 el Partido Comunista y el MIR estaban ilegalizados, varios diputados de izquierda fueron encarcelados y desde la segunda mitad de esa década varios movimientos participaron de la lucha armada. Según investigaciones recientes de la Fiscalía General de la República en aquellos años en Venezuela se incurrió en detenciones arbitrarias, se desapareció y asesinó a militantes políticos.
En aquellas condiciones, lo demás se daba por añadidura. La censura y la persecución política estaban racionalizadas y naturalizadas. Así como había movimientos políticos que no podían tener representación legislativa, así mismo se practicaba una idea precaria de las libertades.
En ese clima influyó de manera determinante la poca o nula tradición democrática del país.  En el siglo XX, Juan Vicente Gómez impuso una férrea y tenebrosa censura y prohibió las expresiones y organizaciones políticas. Con Medina en 1941 y con la presidencia de Rómulo Gallegos, en 1948, que apenas alcanzó los nueve meses, se conoció una cierta apertura, pero nada más. Desde 1948 hasta 1958 permanece la dictadura de Pérez Jiménez y en la década de los 60, Rómulo Betancourt se refugia en el subterfugio de la emergencia del país para limitar e impedir las manifestaciones democráticas. Así llegamos a las décadas de 1970, 1980 y 1990, con un país que tenía una Constitución nacional, aprobada en 1961, que garantizaba las libertades pero que en la práctica seguían suspendidas o conculcadas. La opinión era considerada un delito que te podía llevar a la privación de la libertad. Hubo periodistas a quienes se les abrió un expediente para un juicio militar por haber hecho una entrevista o firmar una nota que el gobierno de la ocasión considerada delito o asunto prohibido e ilegal. La noción de ciudadanía como ejercicio de deberes y derechos apenas estaba anotada en el papel.
Para cualquier duda estaba el propio ejercicio de los medios masivos. Las voces críticas al gobierno y al sistema no tenían espacio. No deja de ser admirable que periodistas como José Vicente Rangel se mantuviera en el periodismo de opinión, y que un luchador político como Domingo Alberto Rangel fuera una firma acostumbrada en el diario Panorama. Pero no había muchos. En la televisión, las voces antisistema no tenían presencia; y en la radio eran muy pocas las que se filtraban. Esos eran los medios, espacios cerrados para el debate, la denuncia y la presencia ciudadana. Un periodista que llegaba a trabajar en un medio sabía que tenía que apegarse a pie juntillas a líneas editoriales conservadoras y cómplices, sin otra opción. Las revistas alternativas e independientes eran ocasionales aunque algunas dejaran huella. Me refiero a Quincena de Domingo Alberto Rangel, Proceso Político, Al Margen de Simón Sáez Mérida, en los años 80, pero estos eran pequeños espacios de resistencia.
En aquellos medios masivos predominantes y hegemónicos prevalecía una élite que en términos intelectuales o académicos no lo era tal, pero se autoproclamaba. Desde la televisión personajes influyentes como Carlos Rangel, Sofía Imber y Renny Ottolina predicaban en favor del sentido común liberal y señalaban como sospechoso a quien osara proponer cambios sociales y económicos. El país tenía dueños y los derechos ciudadanos formaban parte de la ficciones de la época.
Para decirlo en palabras de Habermas, había una esfera pública limitada; en los hechos se produjo una refeudalización de la vida pública. Los medios se colocaron al servicio de los intereses creados por la dominación, para crear mentalidades sumisas y racionalizar y justificar la fábrica de pobreza en la que se convirtió Venezuela. 

  III
Una nueva realidad sociopolítica se sigue asomando con fuerza en América Latina. Desde finales de la década de los 90 y desde comienzos del siglo XXI se hicieron visibles y manifiestos los cambios. Aquellas políticas agresivamente neoliberales de los 90 despertaron la furia popular y así poco a poco fueron emergiendo otros liderazgos.
El nuevo paisaje  repercutió en la comunicación y ganó fuerza la idea y la convicción de dar paso a una democratización de la palabra y de la imagen. Algo o mucho había cambiado y eso se fue manifestando en nuevas legislaciones, en nuevas reglas del juego, que buscaban frenar la concentración monopólica de la propiedad sobre los medios, actualizar las normas para la concesión y la fiscalización de las licencias de radio y televisión, y abrir nuevos espacios comunicacionales que incluyan a voceros y movimientos tradicionalmente relegados.
Dicho hasta acá aparece un primer nudo conflictivo en el debate. ¿Cómo es eso de que se van a expresar y desarrollar políticas públicas? ¿No se supone que estos asuntos de la propiedad, la economía y la comunicación, son asuntos de particulares? No es de extrañar que desde el principio haya quienes se declaren abiertamente contrarios de la insurgencia de estas políticas públicas.
Conviene traer a colación que las políticas públicas en materia de comunicación, educación y cultura aparecen en Europa después de la II Guerra Mundial, para buscar garantizar los derechos esenciales de los ciudadanos.
La prueba de la intervención del Estado, en el pasado reciente, está en el conjunto de leyes que ha habido para proteger y regular el cine, la radio, la televisión y el ejercicio del periodismo. Cuando se habla de normas, leyes y regulaciones no se parte de cero, ni se descubren las políticas comunicacionales.
De esa intervención reciente del Estado encontramos, en Venezuela, el surgimiento de nuevas leyes, más canales y medios públicos, una modificación del espectro radioeléctrico generando una mayor diversidad, un campo propicio para la comunicación comunitaria, que se concreta en la aprobación reciente de una Ley de la Comunicación Popular. ¿Esto es mucho o poco? Depende.
Quizás el imponderable más apreciable de esta etapa reciente, que en Venezuela lleva el sello de la revolución bolivariana, es el de una mayor participación ciudadana; más opinión y debate político. El venezolano no solo habla de política, sino que toma partido, vive intensamente lo que sucede en el espacio público. Los gobiernos neoliberales prefieren que el ciudadano mire para otro lado y se conforme con los asuntos de farándula y de los deportes. La fórmula de los gobiernos neoliberales es más banalidad del mal.
Pero falta mucho por ocurrir para que haya cambios verdaderos. Hemos llegado hasta aquí con unos medios públicos que confunden política con propaganda; que muchas veces se extralimitan y se conforman con el rol de cuidar la imagen de ministros y funcionarios públicos. Esos medios públicos desatentos, o deliberadamente desatentos, han mirado para otro lado cuando determinados funcionarios han amasado verdaderas fortunas y luego, tal como lo indica el guion del inconsecuente, se han ido con su morral de bienes mal habidos.
La gracia está en hacer las denuncias a tiempo, no ocultarlas, ni ningunearlas.
Eso ocurre, es probable, porque se tiende a confundir lo público con lo estatal y lo gubernamental. Se deja de lado la acción comunitaria y popular. Se mira con desconfianza la crítica y se desconoce que el mensaje que viene de las comunidades es urgente y necesario, para que haya correcciones oportunas.
Estamos en un momento de crisis abierta y desenfrenada que pone en riesgo todo, lo mucho y lo poco, que se ha podido construir.
¿Desde el punto de vista de la comunicación, qué ha sucedido o ha dejado de suceder para que estemos en este punto de quiebre? ¿Es válido que un medio público se siga comportando como si esta crisis no se hubiera instalado en nuestras costas, calles Y casas?
Detengámonos un instante para mirar lo que hace VTV que no considera noticia que la fiscalía haya desechado el juicio contra los asesinos intelectuales del líder indígena Sabino Romero. O que se vanagloria de cualquier declaración que dé un dirigente del gobierno, como si aquello fuera inevitablemente verdad. Detengámonos en lo que hace TVES, que tiene espacios que se refugian en los antivalores de siempre con el pretexto de conseguir rating.
Pudiéramos hacer muchas consideraciones sobre el papel que corresponde a un medio público, y a un canal que se considere de todos los venezolanos. Pero hay un asunto central y crucial, la comunicación, el periodismo y un medio público, están para hacer lo que tienen que hacer, desde el punto de vista revolucionario. Es muy fácil de saberlo: crear conciencia. Para conseguir ese ideal se requieren acciones e iniciativas, pero también un discurso que lo explique, porque como lo han explicado Paulo Freire, Leonardo Boff, Frei Betto, y tantos otros, crear conciencia significa conjugar, en la actividad social y política, los principios éticos y el compromiso con “la causa liberadora de los pobres (…) Concientizar es propiciar que los oprimidos y los militantes políticos logren un distanciamiento crítico frente a esa ideología dominante, de modo que asuman prácticas innovadoras y renovadoras, rechazando –en la medida de lo posible- influencias que puedan inducirlo a adoptar –en nombre de una nueva sociedad– prácticas típicas de los opresores” (Betto, Elogio de la concientización), como es el caso del corrupto, o del que tortura.
Cuenta García Márquez que en una ocasión le preguntaron a Oscar Wilde cuál es el papel que corresponde a un escritor revolucionario, y su respuesta fue: “Escribir bien”. En ese mensaje está señalado el rol que le corresponde ejercer al periodismo, asumir con pasión, ética y responsabilidad un ejercicio que contribuya a la creación de un tejido social solidario y una sociedad con justicia social y que materialice el buen vivir.